Una vivienda de 420 m² insertada en la ladera sobre el campo de golf de Altea. El programa se organiza en tres volúmenes bajos que siguen la topografía, conectados por un patio central que hace de pulmón climático.
Muros de mampostería local, cubiertas planas transitables y grandes huecos orientados al sur buscan la continuidad con el paisaje mediterráneo sin competir con él.